Europa

Día 3: San Sebastián por Gloria

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El domingo lo reservamos para hacer una excursión a Hondarribia. Decidimos desayunar fuera, concretamente en la pastelería Artigan. Mi compañero se pidió un café con leche y un cruasán de chocolate y para mi, otro café y un “Pepito”, algo parecido a un bollo con pepitas de chocolate por dentro. A Hondarribia se puede ir en un bus urbano, que sale desde la plaza Guipuzkoa. Hay dos líneas, una que tiene un trayecto de media hora porque es el que lleva al aeropuerto y otra más larga, de una hora y cuarto. Cogimos el Express, el E21 que sale cada hora. El día se esperaba que fuera bueno. Nos bajamos en la última parada, en la plaza San Cristóbal de Hondarribia.

Hondarribia se encuentra en la frontera francesa, separada físicamente de Francia por el río Bidasoa. Desde el paseo marítimo y desde la parte medieval se obseva Hendaya, situada a la otra orilla del río. El encanto de Hondarribia está en su parte medieval situada en una colina. Las casas son características y se conservan muy bien. La Plaza de Armas o el Castillo de Carlos V, ahora parador nacional, son sitios que vale la pena visitar. Tuvimos la suerte de coincidir con la celebración del mercado medieval, que tiene lugar el segundo domingo de junio. Tenderos de artesanía, balcones decorados, comida rica y talleres infantiles. Todo el pueblo se vuelca en esta celebración.

Bajando hacia el barrio de La Marina, dejando atrás el casco antiguo, el paseo Zuloaga está flanqueado de restaurantes de comida marinera. Para hacer tiempo para comer, fuimos andando hacia la playa. El trayecto se hizo un tanto pesado y cansado por el calor y el recorrido que hicimos, ya que tampoco tenía mucho encanto.

Nos dejamos caer en el restaurante del hotel Jáuregui, en la calle Zuloaga. Yo me decanté por el menú de 24€. De primero, ensalada templada de hongos, tomate y virutas de jamón. De segundo, brocheta de solomillo (la carne buenísima) y de postre, yogur helado con frutas del bosque. Mi compañero se pidió de postre canutillos de crema con chocolate. Luego descubrimos que el postre típico de Hondarribia es la Panchineta, hojaldre relleno de crema con almendras. Después de comer, decidimos regresar a San Sebastián porque estábamos cansados y no había mucho más que visitar.

Hendaia

Descansamos en el hostal y luego salimos a dar una vuelta antes de ir a cenar. Nuestra intención era visitar de nuevo la parta vieja y la Concha. Paseamos por las calles de la parte vieja y entramos en la iglesia de San Sebastián -de ahí el nombre de la ciudad.

Pero nos dimos cuenta de que no habíamos visitado la zona baja del monte Urgull, que corresponde al barrio de pescadores, donde está el Aquarium y el Museo Naval. Allí, las casitas de pescadores ofrecen una imagen de postal. Desde esta zona zarpan los barcos turísticos que hacen una ruta por la bahía. Hay un mirador, justo encima del Aquarium, donde se observa La Concha y Ondarreta con una simple mirada. Rodeando el monte Urgull, se encuentra la escultura de Jorge Oteiza, Construcción Vacía. Después de muchos disparos de cámara, regresamos al hotel a arreglarnos un poco el pelo para cenar.

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