Asia

Llegada al resort Banyan Tree Vabbinfaru en las Maldivas

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Ese día nos marchamos del Angsama Velavaru. De pie en el muelle, los empleados se despedían agitando la mano mientras el barquito nos conducía hasta la plataforma flotante del centro de la laguna. Allí nos esperaba el hidroavión de Maldivian Airlines y, en unos minutos, ya habíamos despegado y contemplábamos desde el cielo el paisaje azul salpicado de atolones.

Cuarenta y cinco minutos más tarde, el piloto aterrizaba muy suavemente en el aeropuerto de Hulhumale. Del hidroavión nos embarcamos en una lancha motora muy cómoda y fuimos directos hacia el próximo hotel: el Banyan Tree de la isla Vabbinfaru. Al cabo de solo veinte minutos, llegamos al muelle de Vabbinfaru, donde nos esperaba un pequeño comité de bienvenida. El nombre de esta isla en dhivehi significa «arrecife alrededor» y es que es poco común que la isla se encuentre justo en medio del anillo de arrecife. Normalmente está en algún punto del círculo. Esto hace que el Banyan Tree sea una buena elección para hacer snorkel, ya que la zona del arrecife está muy cerca de toda la orilla. Pero es que, además, esta isla tiene uno de los mejores arrecifes de coral donde hacer snorkel.

Después de registrarnos, una chica rusa llamada Natalia nos acompañó para hacernos una breve presentación de las instalaciones y los servicios del hotel. Primero nos llevó por una avenida central flanqueada por cocoteros muy altos que atraviesa el centro de la isla hasta un muelle al otro lado donde puede verse la puesta de sol sobre el océano. En este pequeño muelle-mirador suelen celebrarse bodas o pedidas de mano. Luego nos mostró el restaurante, donde cada noche hay un menú distinto. Pasamos por el bar y por la tienda, y finalmente llegamos al centro de actividades marinas. Aquí es donde pueden contratarse las excursiones o pedir prestado el equipo de snorkel. Algo muy positivo es que en el Banyan Tree Vabbinfaru tiene un equipo de biólogos que se encargan de cuidar las tortugas que rescatan de los desoves en varios hoteles maldiveños.

También tienen mucho cuidado con el medio ambiente y, entre otras iniciativas, hacen actividades para el cuidado de los arrecifes de coral de la zona e invitan a escuelas para conocer la importancia de la conservación de las tortugas. Después, Natalia nos acompañó al spa del hotel y nos mostró las bonitas salas privadas parcialmente al aire libre donde se hacen los masajes y tratamientos. Según nos explicaron, el spa sigue la misma máxima para todo el hotel consistente en que todo debe ser lo más natural posible. En este sentido, por ejemplo, en el spa no hay aire acondicionado, solo ventiladores en el techo. Finalmente, Natalia nos contó que la cadena hotelera a la que pertenece Banyan Tree está construyendo dos hoteles más: Cassia y Dawa, que estarán más orientados a la gente joven, más de estilo mochilero, para cubrir también esa franja de público y ofrecer habitaciones muy económicas con el mismo buen servicio.

Luego fuimos a las habitaciones. El Banyan Tree Vabbinfaru tiene solo 48 habitaciones, de dos categorías muy parecidas: «beach front» o «ocean view». Al pasar la puerta de nuestra habitación, entramos en un patio donde había una piscinita y un jacuzzi al aire libre, bajo la sombra de las palmeras. Pasamos la puerta de la habitación y descubrimos un dormitorio amplio, con fruta fresca y una botella de vino tinto esperándonos nada más entrar. La cama era ancha y muy cómoda, y podía cerrarse con un dosel antimosquitos, aunque era innecesario. En un rincón de la habitación había un sofá y televisor, y otra puerta conducía al baño, que tiene una ducha bajo techo y otra al aire libre.

Junto a los lavamanos había una cajita con productos de baño variados, como esponja, cepillo de dientes, pasta dentífrica, peine, etc. Y el baño comunica directamente con el patio de la piscina y el jacuzzi. Luego, desde el dormitorio se accede directamente a la playa, y justo delante de la habitación hay una zona con tumbonas bajo techo y luego dos tumbonas más afuera sobre la arena. La habitación era preciosa y tenía muchos detalles. ¡Hasta menú de almohadas!

Lógicamente, tardamos muy poco en darnos un bañito en la piscina, pero sin olvidarnos de contemplar la puesta de sol sobre el mar. Realmente espectacular. Sin embargo, antes de eso acudimos al muelle para presenciar cómo uno de los empleados daba de comer a un grupo de ocho rayas, cinco machos y dos hembras, que acuden a ese punto de la playa todos los días a la misma hora. Nos contaron muchos detalles interesantes de estos animales mientras los observábamos fascinados. Una de las hembras era mayor que el resto y estaba embarazada.

Video: Banyan Tree Resort, Vabbinfaru Island, Maldives (Abril 2020).

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