África

Excursión a Abu Simbel desde Asuán

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¡Y por fin se acabó la esclavitud del crucero! Por la mañana desayunamos todos juntos en el barco e hicimos el check-out. En la agenda de ese día teníamos la visita a los templos de Abu Simbel. Para ir a Abu Simbel se puede ir por carretera o en avión. Para ir por aire lo mejor es ir a una agencia en El Cairo y comprar los vuelos, ya que en la web de Egiptair casi no hay porque las agencias los tienen casi todos reservados. Si se va por carretera se puede ir en bus de linea y en coche o autocar turístico. Con la última opción los coches y autocares tienen de ir en el convoy que sale de Asuán a las 4 am o a las 11 am.

Cuando estuvimos planeando el viaje, hablamos con la compañía del crucero para preguntar precios. Si hacíamos la excursión con avión salía por 270 euros por persona (incluyendo guía y entradas) y por carretera por 90 euros. A mí me parecía un poco caro, así que decidí buscarme la vida. Y buscando, buscando, encontré en un foro la recomendación de una agencia: Aswan Individual, y me puse en contacto con ellos. Si íbamos en el convoy de las 4am podíamos ir en una furgoneta compartida y salía por 100 L.E. (12 euros, sin guía ni entradas) por persona. Al principio decidimos hacerlo así, pero al decirles que nos tenían que venir a recoger tras salir de un crucero, nos pidieron una autorización de la agencia del crucero conforme podíamos hacer la excursión con otra agencia. Yo aluciné mucho con esta petición, pero me explicaron que se habían encontrado con casos en los que, al no contratar la excursión con el guía y al estar estos compinchados con la policía, había llegado a pasar que no habían dejado salir a una furgoneta y, claro, en ella va gente que no tiene ninguna culpa. Bueno, yo lo pregunté a mi agencia y me dijeron que no pasaba nada, pero como tampoco nos fiábamos mucho y después de pensarlo bien, decidimos que no queríamos madrugar tanto. Así que dos días antes llamamos a Aswan Individual y confirmamos que iríamos en el convoy de las 11am los dos solos en un coche privado (en el convoy de las 11am no pueden ir las furgonetas compartidas). El coche privado para nosotros dos, con conductor, pero sin guía ni entradas, valía 500 L.E. (60 euros).Para hacer la excursión a Abu Simbel decidimos quedarnos una noche más en Asuán. Buscando en Internet encontré en Rumbo una oferta del Mövenpick por 90 euros la noche. El hotel Mövenpick está en plena Isla Elefantina (en medio del Nilo) y es un hotel de lujo. De hecho, fue el único hotel de 5* en el que dormimos en Egipto. Para llegar al hotel, hay que ir a un embarcadero que hay a unos 100 metros del McDonnald's y allí hay un servicio de barcas amarillas que te llevan gratuitamente. A las 10:30 habíamos quedado que nos vendrían a buscar y como el check-out lo hicimos a las 8.30, aprovechamos para ir a dejar las maletas y hacer el check-in en el Mövenpick. Al entrar en el hotel era como si estuvieras en un planeta diferente, todo bien cuidado, lujo máximo, y un montón de gente trabajando allí (lo que aliviaba un poco mi sentimiento de culpabilidad). En recepción nos dieron la habitación en el acto y encima nos dieron una habitación mejor de la que habíamos pagado. Estuvimos dando un paseo por el hotel, que es enorme, y a la hora convenida fuimos a encontrarnos con Waleed de Aswan Individual. Mientras estábamos en la barca en dirección a la corniche nos cruzamos con una faluca en la que iba Mustafá y nos pusimos a saludarnos a grito pelado. Él iba con otro grupo haciendo la visita alrededor de la isla.

Cuando nos encontramos con Waleed, nos dijo que el coche estaba apunto de llegar, le pregunté si era un coche con aire acondicionado y me dijo que era un coche nuevo. El coche no venía y Waleed llamaba por teléfono nervioso y gritando. Finalmente el coche llegó (era completamente nuevo y tenía asientos de piel) y nos fuimos al punto de salida del convoy que estaba justo delante del obelisco inacabado. Allí había un follón de coches, autocares y vendedores ambulantes de comida. La policía comprobaba los permisos y a la hora en punto salimos todos en fila india. Cuando salimos de Asuán y entramos en el desierto, todo el mundo empezó a acelerar a tal velocidad que al final no teníamos nadie ni delante ni detrás. Por la ventana el paisaje era desolador, la belleza del desierto es especial y a la vez extraña y el calor hacía que se vieran espejismos extensísimos, haciéndote ver masas de agua donde no había. Mientras íbamos adelantando coches, adelantamos a uno cuyo conductor iba con el brazo ¡y toda la pierna fuera de la ventanilla! Yo pensé que había visto otro espejismo, pero no, era real. Y pensé, si explico esto, nadie me creerá… lástima que no me dio tiempo de hacer una foto.

Después de casi tres horas llegamos a Abu Simbel. Eran las dos del mediodía y teníamos dos horas para hacer la visita, ya que a las 4pm salía el convoy de vuelta hacia Asuán. Aunque estábamos preparados para pasar un calor horroroso, sorprendentemente soplaba un aire fresquito muy agradable y al no haber casi nadie allí, la visita fue muy chula. La entrada para los dos templos de Abu Simbel cuesta 100 L.E. (12 euros) y no hacen descuentos de estudiante. Dentro del templo no pueden entrar los guías, así que las explicaciones te las tienen que hacer fuera. Aunque nosotros no teníamos guía, se ve que con la entrada al templo te entra una explicación de un guía oficial en inglés. Entramos dentro del recinto y fuimos a buscar al guía. Este nos dijo que por 40 L.E. más (4,80 euros) nos hacía una explicación más extensa y la verdad es que como estábamos sentados en un banco a la sombra y corría un aire muy fresquito le dijimos que sí. En fin, que resultó ser un timo, porque nos hizo una explicación en plan… ¡fiuuuaauuuung!… de lo rápido que hablaba y supuse que nos explicó lo mismo que nos hubiera explicado si no le hubiéramos pagado nada. La verdad es que no tenía ganas de discutirme por 4 euros, y como estaba sufriendo porque no quería perder el tiempo discutiendo y que al final vinieran todos los autocares que habíamos adelantado y ver el monumento con toda la peña, le pagamos y nos fuimos corriendo.

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